PEDAGOGÍA DE LAS EMOCIONES
PEDAGOGÍA DE LAS EMOCIONES
Dentro de una misma comunidad social las
manifestaciones corporales de un actor son virtualmente significativas a los
ojos de sus pares, se reflejan unas a otras a través de un juego infinito de espejos.
Su experiencia contiene en estado latente a la de los miembros de su sociedad.
Para que una emoción sea sentida, percibida y expresada por el individuo, debe
pertenecer a una u otra forma del repertorio cultural del grupo al que
pertenece. Dentro de un mismo grupo, un repertorio de
sentimientos y de comportamientos se adecua a una situación en función del
estatus social, la edad, el sexo de los que son afectivamente tocados y de su
público. Una cultura afectiva está socialmente en marcha. Incluso aunque se
trata de una forma única según la trayectoria de vida del individuo, de su
estilo propio, y sobre todo de su análisis de la situación. El individuo no es
su cultura, sino lo que hace de ella La emoción es a la vez interpretación,
expresión, significación, relación, regulación de un intercambio; se modifica
de acuerdo con el público, el contexto, se diferencia en su intensidad, e
incluso en sus manifestaciones, de acuerdo con la singularidad de cada persona
Cuando se habla de Educación
Emocional y, cuando nos referimos a la pedagogía del amor y de la ternura,
puede existir la tentación de reblandecer su sentido, de pensar una visión ñoña
de la vida y de la educación, una visión en la cual el alumno y el profesor son
extraños de su realidad. Hay que recuperar el pensamiento de Paulo Freire para
contextualizar teóricamente la pedagogía de las emociones, del amor. El
educador ha de partir del nivel individual, cultural, político, económico,
social, en el que el educando se encuentra, con el objetivo de, respetarlo en
sus limites individuales, transformar ese mundo. Concibe la educación como una
obra de arte y el educador como un artista que rehace el mundo, lo redibuja. Lo
hace desde la sensibilidad, desde la estética y la ética, con su voz que no
tiene sentido sin la voz del grupo y entendiendo que el amor es la transformación
definitiva y la única forma de enseñar a amar es amando.

Cuando las personas eligen la Educación, tienen que pensar en el amor, porque sin el amor nada puede salir bien, el amor permite ese lazo entre Docente y Alumno, tan único que es imposible de quebrar.
ResponderBorrarDebe existir un espacio de vinculo y de emoción entre el alumno y el docente a través de escuchar, atender sus intereses detenerse en sus emociones que siente ese niño. Se trata de generar lazos de amor y comprensión sin dejar de lado los aprendizajes. Enseñar con amor.
ResponderBorrarCuando se elige Educar, debe pensarse ante todo en la singularidad de cada niño, luego unir esas singularidades para poder transformar su realidad, cualquiera sea, desde lo mejor de uno, y con amor y respeto es posible de transformar todo.
ResponderBorrarLa educación de nuestros alumnos es mucho más que transmitir conocimientos. Como docentes tenemos que poner el amor en el ámbito educativo, por lo tanto es indispensable que como docentes amemos lo que hacemos y que sea ese amor, cariño y ternura lo que envuelva a todo lo demás.
ResponderBorrarEducar en el amor es crear un clima positivo y de confianza en el aula, aplicar el valor la alegría, así como la paciencia que se necesita para resistir cuando las cosas no nos salen como lo teníamos pensado.